Teletrabajo, nuevas formas de trabajar adaptadas a la nueva realidad

En un primer momento de esta importante crisis sanitaria del COVID-19, el teletrabajo irrumpía en nuestras vidas de manera forzosa con el objetivo de mitigar el riesgo y ayudar a los empleados a continuar con su actividad en este escenario.

La urgencia e incertidumbre imposibilitaron a las organizaciones la creación de planes de actuación y el establecimiento de una cultura de trabajo tan distinta a lo que hasta ahora estaban acostumbradas. Tengamos en cuenta que, según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) solo un 7% de todos los trabajadores españoles teletrabajaba de manera ocasional antes de que empezaran los primeros contagios.

Con el avance de esta situación, que marcará un antes y un después en nuestras vidas, todo parece indicar que el teletrabajo ha venido para quedarse. Y, lo que comenzó como una adaptación al contexto de la crisis sanitaria, ha de convertirse en la solución a la demanda de una mayor flexibilidad y sostenibilidad en la relación empleado-puesto de trabajo.

La evolución de un panorama todavía muy presencial a una organización en la que conviva con lo virtual conlleva una serie de retos tanto para el trabajador como para la empresa.

La digitalización de las organizaciones

Mantener una distancia física entre personas ha sido, y es, esencial para afrontar esta situación. Sin embargo, reuniones, visitas, proyectos en equipo, eventos o formaciones forman parte del día a día de muchas organizaciones. Para cuidar el bienestar de nuestros colaboradores, las empresas hemos tenido que adaptarnos y facilitar los recursos necesarios para continuar dichas tareas. Es por ello que, en este momento de transición forzada, el primero de estos retos ha sido tecnológico.

Si bien es cierto que las empresas que ya habían implementado operaciones digitales en los procesos del día a día tenían el terreno allanado, no todas las organizaciones estaban al mismo nivel de digitalización. A esto, le tenemos que sumar que algunas que creían estarlo se han dado cuenta de carencias o han tenido que derribar ciertos obstáculos.

Cambio de mentalidad y cultura de trabajo

Más allá de la tecnología, hemos de tener en cuenta que el cambio de paradigma ha de traer consigo un cambio de mentalidad. El trabajo no presencial significa trabajar y relacionarnos de manera completamente diferente. Y, para que esta transición sea lo más fluida posible, las empresas, independientemente de su sector, deberemos reorganizarnos internamente y cambiar nuestro modus operandi para lograr mantener la productividad sin descuidar el bienestar de nuestros colaboradores.

Se está demostrando que el teletrabajo a menudo incrementa la carga de actividades y las horas de dedicación. Por ello, la autodisciplina y organización de tareas serán primordiales. Marcando unos horarios de trabajo a respetar, con pequeños descansos durante el día, podremos llegar al final de la jornada habiendo sido productivos.

Hemos de tener en cuenta que, la situación actual, nos ha llevado a trabajar en espacios que no están creados para dicho fin, y en unas condiciones muy distintas a las de la era pre-covid. Es por ello que tenemos que seguir cuidando nuestra salud física de manera que, más allá de practicar ejercicio y comer sano, será clave mantener una postura correcta y evitar la fatiga visual.

Por otro lado, debemos prestar especial atención a la salud emocional ya que el hecho de trabajar desde casa puede hacer más difícil separar lo laboral y lo personal, complicando la desconexión mental. Además, la distancia puede provocar sentimientos de aislamiento que debemos intentar romper a través del trabajo colaborativo y la comunicación interna.

El liderazgo será clave

Un rol que tendrá mayor relevancia en este nuevo ecosistema más digital será el e-líder, aquella persona que a través del uso de herramientas digitales se encargará de diseñar, planificar, delegar, comunicar, gestionar la carga de trabajo y evaluar el rendimiento de su equipo. En estos momentos de transición, deberá ser una figura facilitadora para que cada empleado obtenga la mejor experiencia y pueda ofrecer los mejores resultados posibles en un entorno mucho más individual.

Entre todos estamos desarrollando e implementando unas nuevas dinámicas de trabajo que se generalizarán más pronto que tarde. Cuando dejemos atrás la crisis sanitaria del Covid-19, que lo haremos, surgirá un nuevo ecosistema, más digital y sostenible, que marcará una nueva era en las relaciones laborales.

Adaptarse siempre es un reto pero, ahora, tenemos la oportunidad de prepararnos para esta nueva realidad que está cada vez más cerca.

 


Autor:

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Ricard Casas

Director de Personas y Cultura de ISS Iberia