Cómo utilizar las nuevas tecnologías para maximizar la eficacia en integración de servicios

¿Estamos sacando el máximo partido a nuestra maquinaria o nuestras instalaciones? ¿Aprovechamos las capacidades y habilidades de nuestros empleados? Lograr una mayor eficiencia es uno de los objetivos de cualquier compañía, sea del sector que sea, pero cuando se trata de producción industrial, es especialmente importante que la coordinación entre personas y tecnología funcione a la perfección. Para llevar a cabo un análisis en profundidad del estado de nuestra empresa, y llevar a cabo modificaciones en caso de que sea necesario, hay que conocer bien el entorno, los equipos de trabajo y los sistemas implementados.

Para lograr esa optimización del servicio, en ISS hemos desarrollado Integration@ISS, una metodología de trabajo para identificar sinergias operativas en el mundo del Facility Services. Se trata de una herramienta de mejora continua que nos da la posibilidad de optimizar turnos, nivelar la carga de trabajo y lograr una completa integración de los servicios. La implementación de este sistema, además, nos permite mediante el análisis de datos de las tareas que se realizan, de las personas que forman parte del equipo y de la metodología que se emplea, ofrecer una visión global de cuál es el funcionamiento de la producción y plantear así mejoras.

¿En qué consiste la implantación de Integration@ISS de forma práctica? La información de los colaboradores está incluida en el sistema: especialización, horarios, puestos en los que ha estado, habilidades, etc. En caso de un pedido urgente o de un aumento de la producción puntual, por ejemplo, el sistema puede identificar a las personas necesarias para satisfacer esta demanda según sus capacidades y disponibilidad. Con esta metodología se pueden crear varios escenarios a partir de la información reunida y gestionar el servicio de forma más flexible y eficiente, reorganizándolo en función de las habilidades de cada empleado y necesidades de cada momento.

Integration@ISS incluye también el planteamiento de sinergias para reducir los costes. Como se clasifican las tareas según grado de complejidad y de flexibilidad en la ejecución, podemos identificar aquellas que son susceptibles de ser replanteadas y reasignadas. El programa incorpora variables como tamaño de los espacios, tiempos muertos y niveles de formación de los empleados para decidir si alguno de ellos podría ocuparse de esa tarea. Un ejemplo práctico, extrapolando el concepto TPM (Total Productive Maintenance) una persona encargada de jardinería puede llevar a cabo labores sencillas de mantenimiento con la formación adecuada, aumentando la satisfacción del empleado al ver cómo se le conceden más responsabilidades. Y cómo no, nos ayuda también a conseguir una mayor satisfacción del cliente, que gracias a la continua innovación puede ver como sus activos están mejor utilizados y sus resultados mejoran, obteniendo una importante reducción de costes.

Por otra parte, el Big Data y el Internet de las Cosas son otros de los recursos que nos permiten llegar a la máxima eficiencia en la producción. La información que se recoge constantemente nos ayuda a actuar de forma proactiva y no sólo a reaccionar cuando hay un fallo. Gracias a ello, podemos monitorizar el estado de la maquinaria, lo que hace posible realizar su mantenimiento predictivo. De esta forma, se evitan averías debido a la degradación de piezas y se reduce el riesgo de paro de una línea de producción. Lo que implica una mayor seguridad y ahorro en el proceso productivo.

En definitiva, estamos hablando de que, gracias a las nuevas tecnologías somos capaces de analizar distintos escenarios y adaptar nuestros servicios para adelantarnos a las necesidades de nuestros clientes.

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Autor:

Andrés Espinosa 

Head of Engineering & BI Solutions, Service Excellence Centre ISS Iberia