¿Y ahora qué? El futuro del workplace desde la relación personas-espacios

La irrupción de la pandemia de la Covid-19 en el pasado mes de marzo supuso una sacudida en el sector del Facility Management que ha obligado al sector a replantearse los qués y cómos si quiere seguir siendo imprescindible. Las oficinas y espacios de trabajo se vaciaron con el objetivo de salvaguardar lo más importante para cualquier empresa: la salud de sus empleados. El panorama era incierto y el sector se vio obligado a resignificarse. En un momento en el que el fin de las vacaciones estivales ha marcado el regreso progresivo a las oficinas, llega a suponer un punto de inflexión para el futuro a corto y medio plazo de la industria. Después de varios meses analizando cómo podíamos seguir siendo útiles para muchas empresas que se vieron severamente golpeadas, es la hora de cristalizar todas las perspectivas de futuro para el sector.

La imprescindible dimensión sanitaria y de higiene que ha otorgado la pandemia a los espacios ha acelerado lo que, sin embargo, ya era inevitable: un verdadero proceso de adaptación y reconfiguración del espacio laboral físico de trabajo (workplace). Dicha reconfiguración ha de construirse a partir de una profunda y verdadera transformación organizacional. Para ello resultará imprescindible repensar y redefinir la manera en la que personas y workplace se relacionan. Lo que antes servía, ahora ya no. Lo que antes tomamos por válido, ahora tenemos que replantearlo. Dicho de otra forma, el viejo paradigma basado principalmente en criterios de densidad y coste se está transformando en un nuevo modelo en el que priman la flexibilidad, la fluidez y el desarrollo de un entorno saludable.

La masiva llegada del teletrabajo supuso, para muchos, una amenaza y, para tantos otros, una oportunidad. Como en tantas ocasiones, ni tanto ni tan poco. Aunque de manera inevitable, la implantación del trabajo a distancia, así como de nuevos modelos laborales organizativos, era algo más que necesario y su continuidad, más allá de la emergencia de la Covid-19, parece segura. Sin embargo, factores como la ausencia de una regulación, la imposibilidad de asegurar la adecuación de un espacio laboral en el hogar de cada empleado o la individualidad y el aislamiento también han servido para que el workplace siga siendo visto como un espacio con presente y, sobre todo, con futuro.

Un futuro que sólo será posible desde tres ejes clave:

  • la redefinición de las oficinas como espacios de relación y encuentro, lo que implicará nuevas necesidades y servicios;
  • la continuidad de las medidas de seguridad y prevención, y del modelo flexible de organización;
  • y la integración del hogar como nuevo espacio de trabajo en un inédito modelo permeable y orgánico entre trabajo remoto y presencial.

Desde diferentes perspectivas, todas estos ejes tienen un común dos elementos: las personas y los espacios. Una relación que ya es indivisible y sobre la que ha de proyectarse el desarrollo de nuestro negocio. Es esta la apuesta y el reto que nos hemos marcado en ISS como compañía: pensar, definir, crear y mejorar workplaces seguros y eficientes que se adapten siempre a las necesidades de los empleados. Unas necesidades que pueden ir desde la manera en la que se relacionan con otros compañeros y directivos, pasando por su imprescindible protección y seguridad o, incluso, al hecho de que no se encuentren presencialmente en ese propio espacio.

Bajo el lema “People make places and places make people”, ISS lleva años pensando en el workplace como herramienta para mejorar el rendimiento profesional, desde la convicción y a través de una prestación cuidada de unos servicios que han pasado de esenciales a imprescindibles. Este paso adelante sólo será posible si todos, empleados, directivos, clientes y empresas de Facility Management, sabemos adaptarnos a un nuevo concepto de oficina y, con ello, a una nueva forma de trabajar. Un futuro en el que la integración de servicios, la gestión estratégica de los espacios y la mejora de su diseño nos llevarán a un entorno de trabajo más eficiente, seguro y sostenible para los empleados. Porque un espacio, sin personas que lo ocupen, solo es un vacío.

 

Artículo de Javier Urbiola, Presidente Ejecutivo de ISS Iberia, publicado en la revista de IFMA España