Ficción y realidad se juntan: la influencia de los robots en el workplace

Se impone la utilización de robots y los trabajadores van a ser reemplazados en su puesto de trabajo. ¿Es eso realmente cierto?

No hay discusión. La utilización de la robótica nunca había sido tan elevada como en la actualidad.  Según la Federación Internacional de Robótica, el año pasado se vendieron, a nivel mundial, 179.000 robots industriales. Todo un récord histórico.

Hay muchas expectativas positivas. Si miramos hacia el futuro, las compañías esperan una mayor rentabilidad, sin días de ausencia, sin fallos y con una plantilla laboral que, por primera vez en la historia, puede ser predictiva.

Sin embargo, numerosos expertos y futuristas son algo más pesimistas.  Algunos hablan de que habrá menos trabajo en un mundo en el que los robots serán la mano de obra, lo cual provocará un aumento de la desigualdad social.

¿Quién tiene razón?

A pesar de que el Foro Económico Mundial manifiesta que en los próximos cinco años, en los países más desarrollados, habrá más de 7 millones de puestos de trabajo en riesgo debido al avance tecnológico, no tiene porqué ser así.

Hace tiempo que tiene lugar el desequilibrio

Si miramos hacia atrás, veremos que ese desequilibrio hace tiempo que está teniendo lugar. Quizás no ha ido tan rápido como nos puede parecer en la actualidad pero, sin duda, ha estado ahí.

Si, por ejemplo, nos fijamos en la maquinaria de producción, esta forma parte de la industria desde que tenemos memoria y actualmente no podemos imaginarnos el mundo sin ella. Lo mismo sucede con la mecánica y con todo aquello que nos permite vivir y movernos como lo hacemos hoy en día.

En los hospitales, los robots han estado sirviendo bandejas de comida, medicinas, lavando sábanas y limpiando restos de comida desde 1992.

Actualmente, Amazon utiliza unos 15.000 robots en sus almacenes, para poder entregar los pedidos de los clientes en momentos de mayor demanda, y los aeropuertos disponen de máquinas de facturación automática en las zonas de billetes de las aerolíneas.

La automatización y la robótica inteligente van mejorando los resultados de muchos procesos sofisticados, como serían las solicitudes de préstamo en la banca o la verificación de la gestión de datos clínicos por parte de empresas científicas, por nombrar algunas.

¿Quiere esto decir que hay menos científicos, empleados en los aeropuertos o personas trabajando en limpieza o restauración? No, y nuestro sector lo demuestra.

La necesidad del human touch: hay cosas que un robot no puede hacer

Es un hecho que hay, por lo menos, una cosa que los robots no nos pueden arrebatar y es el  power of the human touch.

Las máquinas no pueden establecer relaciones con otras personas, comprender y preocuparse de las emociones y las necesidades de la gente, responder a problemas imprevistos, negociar, persuadir, establecer un lenguaje natural e incluso proponer innovaciones o soluciones creativas.

Por encima de todo, los robots no saben actuar como humanos y, por eso, la mejor manera de prever cómo será el espacio laboral con los robots es fijarse en las debilidades de estos y en las fortalezas del ser humano.

Los robots son muy buenos realizando tareas repetitivas fundamentadas en la rutina y en labores con una grandísima cantidad de datos; los humanos son irreemplazables en trabajos que requieren creatividad, habilidades sociales o inteligencia emocional. Es, por tanto, poco probable que, por ahora, estas tareas las puedan realizar robots.

Seguiremos necesitando directores, enfermeras, emprendedores y empleados de servicios que traten a los clientes de forma humana. A pesar de todas las tecnologías disponibles, la excelencia en el servicio, la creatividad y las ideas innovadoras no se pueden realizar sin la interacción humana y la inteligencia social.

Esto quiere decir que debemos plantear la robótica en el workplace de diferente modo y, por tanto, se presenta una oportunidad para crear nuevas formas de trabajo.

La influencia de la robótica en el empleo

La automatización, aplicada correctamente, es la creación de lugares de trabajo que permitan a la gente centrarse en aquellos aspectos en los que son buenos por naturaleza. Esto implica tener conexiones emocionales, explorar el entorno y adaptar el comportamiento ante las anomalías. Es difícil para las máquinas entender el lenguaje, simplemente porque los humanos tienen la capacidad de interpretar situaciones y no únicamente la de oír palabras.

Para situar esto en contexto: los diseñadores de workplace tardan menos tiempo en tomar medidas, hacer diseños y pedir los materiales y, sin embargo, dedican más tiempo al desarrollo de ideas innovadoras basadas en conceptos específicos acordes a las necesidades de los clientes. Los asesores financieros pueden dedicarse más a tareas enfocadas al consumidor, a entender cuáles son sus necesidades e identificar las mejores soluciones, en lugar de analizar la situación financiera del cliente.

El comité ejecutivo y la alta dirección notarán cambios en la forma de trabajar. McKinsey calcula que hasta un 20% de las actividades realizadas por el comité ejecutivo y otros cargos directivos pueden automatizarse mediante la tecnología actual. Esto incluye tareas como el análisis de informes y datos que permitan respaldar decisiones operativas, la organización de las asignaciones del personal y la revisión de los informes de situación.

Está claro que algunos trabajos que consisten en realizar tareas rutinarias pueden ser sustituidos por un robot, pero hay otros, como los asistentes de la salud, paisajistas y facility managers en los que solo un pequeño porcentaje de las actividades que realizan pueden ser automatizadas con la tecnología que existe actualmente.

En otras palabras, la automatización es probable que, por lo menos en cierto grado, cambie una gran cantidad de trabajos. Esto requerirá una significativa redefinición y transformación de los procesos de negocio.

Como consecuencia de todo ello, aquellas personas cuyas habilidades puedan quedar desfasadas tendrán que reinventarse preparándose en nuevos y diferentes ámbitos o añadiendo nuevos conocimientos a su condición actual, a fin de poder cooperar con los robots en el día a día.

Al final, todo lo que se persigue es que el individuo tenga la voluntad necesaria para adaptarse a las nuevas realidades y sacar el mayor provecho de ellas. Una cosa está clara, siempre será necesario el ser humano para darle el último toque al trabajo.

 

¿Qué opina de la influencia de los robots en los puestos de trabajo? Comparta más abajo sus opiniones con los compañeros del sector.

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